El Mundo

La pintura atrapa emociones como un banco de peces plateados que cae en una red. La magia del instante detenido es tan misteriosa como el oscuro mecanismo que lleva a una bandada de pájaros a moverse al unísono sin apenas rozarse. Ese misterio de lo inquietante juega hoy, muchos años después, un destacado papel en la pintura de Jorge Hernández (Huelva, 1973), que cuenta en cada cuadro una microhistoria que encierra, a su vez, muchas historias.

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